¿Cuento, audiocuento o vídeo?
Hoy os voy a contar un cuento. Se trata de La Leyenda de la Princesa Melisa. Léela con atención, porque después te voy a hacer tres preguntas sobre cosas que aparecen en la historia.
Por cierto, si no tienes tiempo de leer también puedes escucharlo en forma de audiocuento que encontrarás debajo del texto.😉 Y si prefieres verlo en YouTube, también al final encontrarás el vídeo.🎬🍿
La Leyenda de la Princesa Melisa 👸🏻
El rey se encontraba ya muy enfermo cuando mandó llamar a su hijo, el príncipe Anselmo, a sus aposentos.
En su lecho de muerte le hizo prometer que buscaría una esposa digna del cargo real, preparada para asumir la responsabilidad de gobernar junto a él y velar por el bienestar de su pueblo. También le impuso un plazo: debería hallarla antes de su coronación como rey.

Anselmo perdió a su padre tres días después y tuvo que sobreponerse a su tristeza para cumplir su palabra y emprender la tarea de buscar esposa. Los asuntos de estado no le permitían viajar para conocer personalmente a las princesas de otros reinos y el protocolo tampoco permitía que las posibles candidatas se presentaran en palacio.
La costumbre en estos casos era enviar a un pintor real para retratar a cada una de las princesas y así facilitar la elección, pero Anselmo se había tomado muy en serio las palabras de su padre y consideró que aquella no era la manera adecuada para dar con la esposa ideal. Tras meditarlo mucho decidió enviar, en lugar de un retratista, a un emisario portador de una carta en la que el príncipe exponía su deseo de que cada princesa pintase su propio retrato.

Para dar validez a sus mensajes estampó su sello real en cada una de las cartas, que iban acompañadas de un regalo consistente en un delicado estuche de pinturas de cera y un lienzo en blanco donde las damas debían plasmar su propia imagen.
Unas semanas después comenzaron a llegar los cuadros. El príncipe abrió uno por uno todos los paquetes de tela encerada que envolvían las pinturas para protegerlas de la lluvia y del polvo del viaje, y contempló detenidamente cada retrato. Había princesas rubias, morenas, de piel clara y oscura, con ojos rasgados o almendrados, todas luciendo brillantes joyas y lujosos vestidos. Las aspirantes posaban sonriendo, montando a caballo o en actitud pensativa, incluso se podía ver a una ataviada como una pintora admirando su obra. Algunos de los cuadros tenían una innegable calidad artística, otros eran más sencillos.
El príncipe los examinaba una y otra vez sin terminar de decidirse. Detrás de aquellos rostros no veía nada que le indicara cuál podría ser la reina con las cualidades que su padre había señalado.

La noche anterior a la coronación se celebró un gran baile en palacio en el que se debía dar a conocer el nombre de la futura reina. La inmensa sala estaba iluminada por cientos de luces que se reflejaban en el suelo encerado y pulido como un espejo. Entre los asistentes se encontraban representantes de todas las casas reales, que lucían sus mejores galas a la espera de la resolución del príncipe. Lo que ignoraban era que Anselmo aún no se había decidido por ninguna de las candidatas. Se sentía abrumado por la responsabilidad de elegir y temeroso de fallarles a su padre y a su pueblo.
Justo antes de dar comienzo el baile una joven se acercó al futuro rey y se presentó como la princesa Melisa. Después le entregó su cuadro.
El retrato sorprendió al príncipe y escandalizó a toda la corte. En él se veía una extraña figura con un ojo e la frente, otro en el pecho y raíces en lugar de pies, en una mano sostenía un corazón y en la otra podía apreciarse el brillo dorado de una llama . Anselmo lo miró y lo volvió a mirar, también contempló a la princesa, que no era una belleza, como algunas de las presentes, pero su mirada franca, de color miel, y su sonrisa cálida le inspiraron confianza.
– ¿Así serías como reina? -le preguntó intrigado.
– Efectivamente -respondió la princesa Melisa sin dudar. Después señaló la posición de los ojos en el lienzo-. Su alteza real coincidirá conmigo en que antes de tomar una decisión es necesario examinar la cuestión no solo con cabeza, sino también con el corazón.
– ¿Y no tenéis pies? -quiso saber el príncipe.

– Por supuesto -respondió ella, divertida-. Pero igual que las raíces, estos deben estar bien plantados en la tierra, para evitar las cosas superficiales que nos alejan de las necesidades reales del pueblo. En la mano sostengo mi corazón para entregároslo a vos y a vuestro reino.
– ¿Y la llama?
– Esa es la llama del conocimiento, que debemos ofrecer al pueblo, para que, a través de la valiosa herramienta de la educación, vuestros súbditos tengan la oportunidad de prosperar, contribuyendo a su vez al progreso del reino.
Asombrado por sus respuestas y fascinado por la personalidad de la princesa, Anselmo no dudó más, tomó de la mano a Melisa y proclamó ante sus invitados:
– ¡Esta es mi elegida, la princesa Melisa será mi esposa!
– No tan deprisa -repuso ella ante el asombro de toda la sala-. Me siento halagada por vuestra elección, sin embargo, antes de aceptaros como esposo debéis responder correctamente a la pregunta que os propongo. De ese modo sabré si vos también sois digno de mí.
Esperó a que terminaran los cuchicheos, algunos de curiosidad, la mayoría de indignación, para dirigirse al príncipe y formularle su pregunta:

– ¿De todos los reino existentes, cuál diríais que es el más perfecto, alteza?
Anselmo reflexionó sobre el asunto, pensando en todos los reinos que conocía y los que se habían sucedido a lo largo de la Historia, pero ninguno le parecía los suficientemente perfecto. Entonces miró a los ojos de la princesa, que brillaban con el color de la miel líquida y enseguida lo supo:
– El de las abejas, ese es el reino más perfecto que existe, porque todos sus súbditos trabajan en equipo y armonía, procurando el bien de la colmena, y la reina dirige justamente a todas las abejas para mantenerlas unidas.
Melisa sonrió complacida y respondió:
– La respuesta es correcta, pero os ha faltado un detalle.
– ¿Cuál podría ser? -preguntó Anselmo intrigado.

– Pues que a las abejas les gusta bailar. ¿Me concedéis este baile?
Y así, bajo la luz de cientos de velas centelleantes, bailaron toda la noche. Este fue el comienzo de un reinado no tan perfecto como el del reino de las abejas, pero casi. 🐝
Vídeo de la Leyenda de la Princesa Melisa 🎬🍿
Como os prometí, aquí tenéis el cuento de La Leyenda de la Princesa Melisa en vídeo de Youtube.
Audiocuento: La Leyenda de la Princesa Melisa 🎙
Y aquí tenéis el audiocuento:
Tres preguntas ❓❔❓
Después de haber leído o escuchado el texto, voy a hacerte preguntas sobre cosas que aparecían en el cuento. ¿Preparado? ¿Preparada? 🤩
1. En nuestro audiocuento la princesa de este cuento se llama Melisa. ¿Sabrías decir cuál es el significado de ese nombre? 👑
Si no lo sabes, te lo digo yo. Melisa es un nombre muy antiguo, de origen griego, y tiene dos significados: uno es miel y el otro abeja. Como recordarás, en nuestro cuento, la princesa Melisa admira el reino de las abejas.
2. Al final del cuento, la princesa señala que a las abejas les gusta bailar, ¿sabes por qué dice eso? 💃🏻
Esto no te lo voy a contestar aquí, pero tienes la respuesta en el post de Cuentitis Aguda Cosas de Abejas que Debes Conocer. En él se habla de muchas cosas interesantes sobre las abejas, entre ellas, del Baile del Ocho.

3. A lo largo del texto aparecen algunos objetos y productos derivados del trabajo de las abejas. Yo he contado seis. ¿Puedes localizarlos en el cuento? 🤔
Pues justamente de eso es de lo que trataremos en el próximo post. Si te ha gustado el audiocuento de hoy ¡No te lo pierdas! En él hablaremos de lo importante que es la labor de las abejas y de un montón de usos que se ha dado a los productos de la colmena a lo largo de miles de años, además de los que mencionamos en el cuento.
También, desafortunadamente, tendremos que tratar el tema del peligro de extinción de las abejas, provocado por la actividad humana. Y finalmente, haremos un poco de conciencia ecológica recordando qué productos sintéticos, muchas veces derivados del petróleo y muy contaminantes, podríamos sustituir por otros derivados del trabajo de nuestras amigas, las abejas, que no son perjudiciales para el medioambiente.
Nos vemos en el siguiente post.
¡Hasta la próxima! 🍯
