Saltar al contenido

Rescatando la Navidad

Ayer y hoy

Cuando yo era una niña la navidad comenzaba escribiendo y recibiendo postales de familiares y de amigos. Nos esforzábamos en escribir unas pocas líneas que dijeran mucho y en evitar repetir las mismas frases en todas las tarjetas. A mí me encantaban las postales que tenían purpurina y les tenía un poco de manía a las que reproducían cuadros clásicos con imágenes del Nacimiento o de la Adoración de los Magos, justo las que ahora más aprecio.

niño admirando árbol de nnavidad tras un cristal

Las costumbres cambian: no sé cómo se felicitaban antiguamente estas fiestas. Bueno, sí sé que se iba puerta a puerta cantando villancicos y pidiendo el aguinaldo, una costumbre preciosa que casi ha caído en el olvido. En la actualidad, son los mensajes de whatsapp con textos inspiradores o simpáticos, fotografías o vídeos en los que la nieve cae sobre un paisaje nocturno los anunciadores de la Navidad (bueno, eso y los anuncios de colonia en la televisión😂). Yo he perdido la costumbre de escribir postales navideñas, pero prefiero hablar por teléfono con las personas que de verdad quiero en lugar de enviar un whatsapp para felicitar las Fiestas.

¿Cómo es tu Navidad?

Otra manera de hacer llegar un mensaje navideño es esta, aprovechando que la magia de internet me permite dirigirme a cada uno de vosotros para contaros cómo siento yo la Navidad y transmitiros mi deseo para estas fechas.

Hay personas con un fuerte sentimiento religioso que les hace vivir la Navidad de una forma profunda y espiritual. Sinceramente, me dan envidia. Cada año me cuesta más enfrentarme a estas fechas, la ilusión que las envolvía cuando era niña se convirtió con el tiempo en un cascarón dorado y brillante, pero vacío; una especie de talent show en el que competimos por crear la decoración más original o por bañar las fachadas con cortinas de luces (¡qué mal llevo lo de la contaminación lumínica!😅). Y ¿qué me decís de las compras navideñas? Adornos, comidas, regalos… ¡Simplemente agotador!

imagen del portal de Belén La Virgen dormida con elniño en braos y San José. En primer plano un ángel subido en una mula

Pero, a pesar de todo, la Navidad no se puede negar, está ahí y está por algo. No soy una negacionista de estas fiestas, tampoco las odio, pero tengo que reconocer que me cuestan un poco. Sin embargo, la Navidad tiene algo de nuevo, como los regalos; de nacimiento, como el Belén, porque suponen el comienzo de un ciclo universal. No en vano comienza en el solsticio de invierno, cuando los días vuelven a crecer, cuando se inicia la cuenta atrás para la llegada de la vida nueva, de la primavera. Volveremos a disfrazarnos en carnaval, a descubrir los primeros brotes en los árboles, a disfrutar del sol y a cansarnos del calor, a ver cómo se desprenden las hojas de aquellos mismos árboles y a sentir la reconfortante sensación de contemplar la lluvia detrás de los cristales o de la nieve, si tenemos la suerte de vivir en la montaña.

Mi Navidad

Y, en medio de todo eso, trabajo, vacaciones, fiestas, más trabajo, amigos, cumpleaños, alegrías y algunas penas.

Hace algunas Navidades perdí a dos de mis seres más queridos: mi padre en Año Nuevo y, tres años más tarde, mi hermana en Nochevieja. Escuece un poco, pero nunca hemos dejado de reunirnos la familia y de sacar la guitarra y cantar villancicos después de la cena de Nochebuena. Eso sí, brindamos por los que no están, porque aún los sentimos con nosotros, y su recuerdo es un recuerdo de felicidad y de mucho amor. No son los únicos que faltan, esto de hacerse mayor significa también ir perdiendo a personas muy queridas por el camino pero, como dije antes, la Navidad es el comienzo del ciclo de la vida y eso hay que celebrarlo.

Cuñados y Navidad

Y ahora quiero romper una lanza a favor de los tan denostados cuñados, a los que se considera poco menos que el Grinch. En primer lugar, estoy segura de que no proliferan tanto los cuñados-peñazo como insinúa el cliché popular. No es que se trate de una leyenda urbana, haberlos haylos, pero son los menos. Por otra parte, la Navidad supone fraternidad y la palabra fraternidad significa hermandad, por lo que deberíamos echar mano de la paciencia, de la tolerancia y de la empatía, sobre todo, teniendo en cuenta que si tenemos cuñados es porque nosotros también lo somos.

Espero no haber puesto el dedo en la llaga, porque sé que hay muchas clases de Navidades, algunas alegres y bulliciosas, pero también las hay tristes, solitarias y dolorosas.

paisaje helado con niebla y sol al fondo

Mi deseo de Navidad

A cada uno de vosotros y especialmente para ti, si eres de los que sufren la Navidad, me gustaría enviarte un abrazo lleno de cariño y desearte la esencia de la Navidad: PAZ. Paz interior para enfrentar las amarguras del mundo con serenidad y poder ver la alegría en la maraña de desgracias que a veces nos atormentan.

Empezamos un nuevo ciclo, la luz vuelve a nacer. Dentro de nada será ya 2025. ¡Vamos a por él!🥂✨

Y, como es Navidad, no puede faltar un regalito, así que el siguiente enlace os dejo un poema titulado Desiderata, un bálsamo de paz y una brújula para esta vida loca que nos rodea.

¡FELIZ NAVIDAD!💖

P.D.: La postdata era también frecuente en las postales navideñas de antaño🤩. Esta es para deciros que no me encuentro en casa y por eso no he podido iluminar este post con algunas de las imágenes familiares que me gustaría compartir con vosotros. Habrá que esperar a la próxima semana, así que si tenéis paciencia y ganas, el lunes podréis releer este post acompañados de algunas fotografías muy especiales para mí.✨✨✨

También te puede interesar

Tradiciones Navideñas en España

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *